25.- Precipicio del Infierno

 

 

Acceso: El final de la cooperativa anterior coincide con el inicio de la actual.

Objetivo: Impide que el Liche destruya el mundo

        1.- Desactiva los portales de los titanes

        2.- Destruye al Liche

       

 

Objetivo del extra: Destruir a los tres Señores del Apocalipsis (la misión la proporciona el vidente, si está vivo)

 

Mapa de la Cooperativa:

 

Consejos de la misión:

    1.- Matar siempre a los titanes pequeños para evitar que se acumulen.

    2.- Emplear espíritu del invierno y protección contra los elementos.

    3.- Buscar al clon del príncipe Rurik si se desea capturar la habilidad de élite «Cien Espadas».

    4.- Matar al Liche cuando esté encima de la piedra de las Hematites.

 

Ubicación de las habilidades de élite:

El elementalista puede capturar la habilidad «Quemadura Mental» del monstruo «Scelus Prosum», que puede aparecer en el mapa en cualquiera de las ubicaciones marcadas con un 1

El hipnotizador puede capturar la habilidad «Pánico» del monstruo «Moles Quibus», que puede aparecer en el mapa en cualquiera de las ubicaciones marcadas con un 1

El nigromante puede capturar la habilidad «Aura de Liche» del monstruo «Maligno Libens», que puede aparecer en el mapa en cualquiera de las ubicaciones marcadas con un 1

El guardabosques puede capturar la habilidad «Gran Conflagración» del monstruo «Valetudo Rubor», que puede aparecer en el mapa en cualquiera de las ubicaciones marcadas con un 1

El guerrero puede capturar la habilidad «Eviscerar» del monstruo «Toritudo prubo», que puede aparecer en el mapa en cualquiera de las ubicaciones marcadas con un 1; además, podrá capturar la habilidad «Cien Espadas» a partir del clon del Príncipe Rurik, que aparecerá en el mapa en la ubicación marcada con un 2

 

Descripción de la misión:

Antes de comenzar esta misión, podemos hablar con un personaje llamado Jacob Salinger. No es completamente necesario hacerlo, pero si hablamos con él, descubriremos el motivo por el cual el Visir Khilbron es en realidad el Liche. Durante la invasión de los Charr al reino de Orr, en la ciudad de Arah, los orrianos fueron incapaces de detener su ataque. Con la derrota próxima y el reino casi en ruinas, el consejero personal del rey en los asuntos arcanos se encomendó a sí mismo la misión de destruir a los invasores a cualquier precio, incluso recurriendo a las artes prohibidas de la magia negra. Tras desplegar uno de los pergaminos perdidos que se conservaba en una bóveda protegida en las profundidades de las catacumbas de Arah, pronunció las palabras de una letanía que significó el fin definitivo del reino de Orr, y que le convirtió a él mismo en un ser lleno de maldad y poder: el Liche. A estas alturas del juego, se descubre que el Liche realmente ha estado valiéndose de los héroes para llevar a cabo sus planes de dominar Tyria. Tras la derrota de los Mursaat y la ruptura de los sellos de éter, el Liche domina a los titanes, y con ellos pretende sembrar el terror. Conozcamos previamente cómo son esos titanes, lo cual nos ayudará a completar esta misión.

 

 

Los titanes son criaturas que podríamos definir como golems de fuego, aunque físicamente podrían recordarnos a un viejo conocido tripodo de otro juego (Baal del videojuego Diablo). Los titanes ardientes son criaturas que se hacen pesadas de matar. En primer lugar, cualquiera que entre en contacto con ellos, recibirá una quemadura que le hará bajar la vida de una forma considerable, por lo que es recomendable emplear una armadura que tenga una buena protección contra el fuego, y además usar habilidades que protejan contra el daño de los elementos, como por ejemplo «protección contra los elementos». Debido a su naturaleza ígnea, los hechizos que inflijan daño de fuego no son muy efectivos contra ellos, por lo que se recomienda bien usar otras habilidades, bien emplear la habilidad de guadabosques «invierno», que convierte cualquier daño elemental en daño de frío, al cual estas criaturas son muy sensibles.

 

 

La verdadera dificultad de pelear contra uno o varios titanes ardientes reside en que tras acabar con cualquier titán ardiente, incluidos los Señores del Apocalipsis, se generará a partir de sus restos, al cabo de unos 2 ó 3 segundos, un gigante de ceniza, de tamaño menor, pero que también producirá quemadura al contacto con él. A su vez, estos gigantes de ceniza, al morir generan una mano de titán y un puño de titán, de menor nivel y que no producen quemadura, pero bastante más rápidos que los anteriores y no por ello menos peligrosos. Los gigantes de ceniza jefes dejan el cadáver al morir, y de ellos no salen nuevos monstruos, por lo que no habrá que preocuparse de ellos, y se podrá capturar habilidades que posean.

 

 

Al margen de estas criaturas, encontraremos también diablillos, que reciben el nombre de titán de llamas, y que pueden hacernos confundir con el titán ardiente. El titán de llamas, pese a que es de un tamaño inferior al de un hombre, es posiblemente el enemigo más peligroso de esta aventura cooperativa, especialmente si aparecen varios de ellos. El daño que pueden realizar con la invocación de Rodgost y la quemadura mental puede ser considerable y es muy peligrosa.

En esta aventura cooperativa, el marcaje será esencial, y además será crucial llevar una táctica bien definida, porque si por ejemplo hay dos gigantes de ceniza y dos titanes de llamas, y la mitad de los miembros del grupo ataca a los gigantes, de ellos saldrán los puño y mano de titán, de forma que podemos pasar de enfrentarnos a 4 atacantes a pasar a enfrentarnos a 6 monstruos. Lo que generalmente se suele hacer es por ese motivo acabar en primer lugar con los titanes de llamas (diablillos), pues son muy peligrosos, y posteriormente ir acabando con puños y manos de titán, y con gigantes de cenizas y titanes ardientes, y cada vez que matemos a un gigante de ceniza, acabar con los puños de titán y manos de titán que saldrán de él. Para evitar confusiones, se recomienda la regla nemotécnica de «atacar al más pequeño», y así no habrá nunca confusión.

Nuestro primer objetivo será desactivar los portales de los titanes, pues con ellos, los titanes podrán acceder a cualquier rincón de Tyria para sembrar el caos y la desolación. El camino para llegar a esa zona no tiene mucha pérdida: habrá que ir pasando entre ríos de lava y puentes entre las islas e ir eliminando a todos los enemigos que nos encontremos. Cuando encontremos al primer monstruo jefe, veremos que dirá unas palabras, y a su llamamiento acudirán todos los diablillos de la zona (titanes de llamas), con lo cual se nos plantearán dos posibilidades: tomar el camino de la derecha, que está repleto de enemigos, o bien, elegir el camino de la izquierda, que está libre de enemigos, y en el cual nos encontraremos al vidente, el cual nos proporcionará la extra. Si elegimos este último camino, hay que ser rápidos, porque cuando le veamos, un titán ardiente le estará acosando, y si el vidente muere, no habrá extra.

Un poco más adelante, ambos caminos se juntan en uno solo, que gira hacia la izquierda sobre un puente para girar de nuevo a la derecha, describiendo una «U». En este momento, llegaremos a una explanada. Si hemos cogido la extra, veremos que a la izquierda, sobre el lago de lava, se encuentran los tres Señores del Apocalipsis, y que a la izquierda hay una multitud de enemigos que patrullan, protegiendo los portales. El truco aquí consiste en no perder la paciencia y actuar con cabeza. Hay que considerar 3 cosas: la primera de ellas, que no podemos ir a atacar a la multitud en plan kamikaze; la segunda de ellas, que los Señores del Apocalipsis no se van a mover de su sitio, a menos que nos acerquemos mucho; y la tercera, que del río de lava sobre el que se encuentran los Señores del Apocalipsis, irán apareciendo enemigos que atravesarán la explanada para proteger los portales.

Los primeros enemigos a eliminar serán estos enemigos que se generan de la lava, porque lo harán en un número limitado. No debe cundir el pánico con la idea que saldrán «enemigos infinitos», sino que estarán saliendo durante un tiempo, para unirse a los demás. Por ese motivo, debemos olvidarnos de los Señores del Apocalipsis, y dedicarnos a matar a todo el que salga de la lava, pues será un enemigo solitario, o a lo sumo, dos enemigos si tardamos en matarlos. Cuando dejen de venir enemigos, atacaremos a los Señores del Apocalipsis. Una táctica muy buena sería atraerlos fuera de la lava, pues ésta no sólo realizará quemaduras, sino que trae una lisiadura por descontado. Conviene acordarnos que de los Señores del Apocalipsis saldrá posteriormente un Gigante de Ceniza, así que sería una buena idea atacarle para que no nos pille por sorpresa.

Finalmente, tendremos que eliminar todas las patrullas y enemigos que guarden los portales. Habrá que atraerlos poco a poco y a acabar con ellos. Para destruir los portales, lo que tendremos que hacer es acabar con los tres fantasmas guardianes que guardan cada portal, y de esta forma desaparecerán.Cuando acabemos con el último portal, volverá a aparecer el Liche en una cinemática, que ya había estado realizando breves apariciones a lo largo de la cooperativa, y se dedicará a burlarse de los héroes, crear titanes de la lava, y nos presentará a un viejo conocido: el príncipe Rurik, que ahora es un muerto viviente que sirve a las órdenes del Liche por medio de un encantamiento mágico.

Cuando acabe la cinemática, veremos que el principe Rurik se encuentra sobre un promontorio junto a dos titanes de llamas y en la parte inferior hay 8 puños de titanes. Hay que tener cuidado, porque inmediatamente tras acabar la cinemática, vendrán los 8 puños de fuego a pelear con nosotros, pero se batirán en retirada para mantener la posición. Hay que tener aquí precaución, porque de los 8 puños de titanes, sólo se quedarán a pelear 1 ó 2, y son a esos a los que hay que matar fácilmente, y no a los 6 que huyen, pues nos darían problemas.

Nuestro objetivo en este momento es acabar con el Príncipe Rurik, pero ojo, hay que tener mucha precaución, porque ahora el príncipe Rurik tiene nivel 30, hace mucho daño y tiene una cantidad de vida muy grande. Por si fuera poco, en cuanto nos acerquemos un poco, todos los monstruos prácticamente se acercarán para matarnos (los más complicados serán los titanes de llamas, sobre el promontorio, que desde ahí nos lanzarán la quemadura mental). Por fortuna para nosotros, estos monstruos tienden a guardar la posición, es decir, que si nos alejamos, ellos retornarán a su posición inicial. La táctica consiste en ir atrayendo poco a poco a los monstruos de abajo, y si es necesario, retirarse todo el grupo a recuperar vida o energía, y luego a por los de arriba, dejando al príncipe Rurik para el final. Cuando muera el príncipe Rurik, saltará una cinemática, por lo que no se podrá usar el sello de captura sobre su cadáver. El príncipe Rurik tiene la habilidad de élite «Cien Espadas». Si queremos capturarla, lo que tenemos que hacer es matar al «Príncipe Rurik Clon». En vez de matar al príncipe Rurik que estamos viendo, volveremos sobre nuestros pasos, hacia los portales de los titanes, y de camino a ellos, nos encontraremos a otro príncipe Rurik (está marcado en el mapa con el color cyan). Matar a este «falso» príncipe Rurik, nos otorgará la posibilidad de obtener esa habilidad de élite (Cien espadas), y obtener un valioso 2% de moral y recarga de sellos de resurrección, pero no nos permitirá pasarnos la misión, así que habrá que volver sobre nuestros pasos, y matar al verdadero príncipe Rurik, el que está bien protegido.

 

 

Tras derrotarle, habrá una nueva cinemática. El príncipe Rurik, durante su agonía nos revelará que la única forma de acabar con el Liche será matarle cuando se encuentre encima de la piedra de las Hematites. Tras pasar la cinemática, el camino retornará al mismo punto en el que acabó la misión cooperativa anterior, es decir, a la zona donde estaban los sellos de éter. Antes de ir a atacar al Liche, conviene acabar con los titanes que nos encontremos por el camino. El Liche aparecerá por las escaleras opuestas a la que estábamos nosotros, y se quedará quieto sobre la piedra de las hematites, desde donde nos atacará. Los ataques del Liche pueden ser peligrosos, es posible que mate a uno o dos guerreros, así que habrá que estar al tanto de los caídos en combate, sobretodo porque Liche tiene una habilidad que multiplica por 4 el tiempo que tarda en resucitarse a un compañero caído. Otra complejidad del combate es que en ocasiones saldrán luces que parpadean de los obeliscos en forma de bolas. Todo aquél que sea golpeado por una de éstas, será teletransportado de inmediato a la lava, lo cual inicialmente generará mucha confusión al jugador afectado. OJO: el Liche también es susceptible de ser teletransportado a la lava. Cuando esto suceda, se debe dejar de atacarle, conviene replegarse, esperar a que el Liche vuelva a la piedra, y seguir atacándole.

Conviene saber que el Liche tiene dos vidas, es decir, que hay que matarle un total de dos veces. La primera vez no es necesario que tenga lugar sobre la piedra, pero la segunda vez, sí será imprescindible acabar con él sobre ella, pues volverá a la vida una vez más. También conviene saber que cuando el Liche caiga por primera vez, invocará al resucitar a un número variable de puños y manos de titanes, así que habrá que cambiar de objetivo, pues el Liche ahora tiene la vida al completo y no va  a recuperar más, y porque no conviene vernos rodeados de una gran cantidad de enemigos: hay que atacar a los puños y manos de titán sin pensárselo.

Si se siguen todos estos pasos y la gente lo sabe, será fácil acabar con el Liche. Cuando lo hagamos, Flint, la Dragona nos revelará el final del juego, nos dará las gracias por salvar Tyria, y nos dirá que nos vayamos de ahí de inmediato, pues el volcán entrará en erupción (algo demasiado típico, pero bueno). Nuestros héroes tomarán un barco amarrado en la fortaleza de los Mursaat, y se dirigirán a la Forja de Droknan, en búsqueda de nuevas aventuras…